El origen del concepto de masaje es algo que nos resulta misterioso. Los masajes son, desde la antigüedad, una sabia manera que ha tenido el ser humano para cuidar a los demás o a uno mismo con un automasaje.

La terapia manual es un arte más que una disciplina, y su poder sobre nosotros es extraordinario. Como bien dice Iván, uno de nuestros clientes, los masajes son “una reconexión con uno mismo, con una paz total, volver a nacer”. El masaje promueve las principales funciones de cuidado del cuerpo: aumenta la oxigenación, la depuración y el drenaje corporal.

Trabajando a distintos niveles, también mejora la elasticidad de la piel, estimula el sistema circulatorio, ayuda a la salud muscular, así como al bienestar de las articulaciones y de los huesos. Con el movimiento pasivo y adecuado del terapeuta manual, puede darse además un estímulo y ayudar al buen funcionamiento de los órganos internos, como por ejemplo el sistema digestivo.

Como decimos, no se conoce el origen del masaje; se cree que el ser humano usa estas técnicas de prevención y cuidado desde siempre, ya que los efectos son globales. No hay mejor medicina que la relajación que se logra después de un buen masaje.

Ahora, tras el caluroso y ajetreado verano, damos la bienvenida al otoño. Es una estación del año nostálgica, que apacigua, e invita a mirar hacia dentro, hacia el autocuidado. Este mes de octubre, ofrecemos una promoción en uno de nuestros masajes más exóticos y milenarios: el Lomi Lomi, que se sirve de una técnica de origen hawaiano que se cree que tiene más de 4.000 años de antigüedad, y consiste en un masaje de antebrazo que tiene efectos positivos en todo el cuerpo. Ven a disfrutar ya del Lomi-Lomi, y recibe con él aloha, el aliento del amor y de la vida.